Desde la época en que Gutenberg inventó la imprenta hasta la primera copia de un documento, pasaron cinco largos siglos, donde hubo varios inventos más como la máquina de escribir y el papel carbón.

Fue en 1938, cuando Chester Carlson, un científico norteamericano, sacó la primera copia en papel por medio de la electro-fotografía que más tarde sería comercialmente llamada xerografía. Este invento generó el desarrollo revolucionario para duplicar documentos o escritos de una forma sencilla y rápida. Y fundó la empresa Xerox.

En 1950 se introdujo la primera fotocopiadora xerográfica de manera comercial, donde solo bastaban 15 segundos para que saliera una copia clara y nítida.

En las siguientes décadas los desarrolladores de copiadoras se dieron cuenta de la importancia de las computadoras y adaptaron sus equipos para que éstas pudieran no solo copiar documentos sino imprimir el contenido que se creaba en las pantallas de los ordenadores.

Crear una copiadora capaz de integrar y vincular el sistema operativo de Microsoft Word fue en su momento un gran avance, ahora ya es algo cotidiano.

La evolución continuó y actualmente hay máquinas conocidas como multifuncionales que hacen diversas tareas, como fotocopiado e impresiones en blanco y negro, conexión a internet, cuentan con memoria USB, discos duros de almacenamiento y todo lo que se requiera para hacer más fácil la vida en las oficinas.

Y qué decir de las impresoras 3D que están revolucionando actualmente el mundo, ya que pueden replicar diseños en tercera dimensión, creando piezas o maquetas volumétricas a partir de un diseño hecho por computadora.


Artículo creado con información de Tec Electrónica.